A Zapatero se le acabo el perol de la carne con patatas. El presidente del Gobierno fondeaba con destreza y virtuosismo el cazo, llenando los platos de chicha, en un ambiente de cariño y buen rollito, porque a José Luis le encanta que lo quieran. El problema es que Zapatero ha dilapidado el guiso de la familia en una prologada juerga de verano.
En esto, como en la canción de Carlos Puebla, llego el comandante y mando parar. En este caso, quien mando parar no fue un barbudo desaliñado llegado de Sierra Maestra. Quien mando parar a Zapatero, con un humillante telefonazo, fue el mismísimo presidente de los Estados Unidos, el amigo Obama. Y todavía los hay que no creen en la conjunción planetaria de la "niña pajinera", (Ojo, leer correctamente).


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