
A veces cuando me planteo escribir, tengo que confesar que me sobran las ganas y las ideas deben hacer fila como esos desempleados en las colas del INEN, aunque hoy plasmar lo que se piensa del discurso de Fernández Vara después de oírle requiere la energía que pongamos por caso se llama inspiración.
Aunque lo realmente cierto es que analizar el discurso de Vara requiere máimaginación que cualquier otra cosa ¡con la que esta cayendo!
Tal vez lo más destacable del discurso sea que Extremadura se gastara 4,5 millones de euros para combatir la pandemia de la gripe A y que la Junta de Extremadura donara otro millón a las autoridades internacionales para que los países de África compren vacunas.
Por lo demás, nada nuevo bajo el cielo del teatro emeritense, porque Vara se pierde entre los profundos océanos azules donde se ocultan las verdades bajo las olas. Y es que ante las adversidades solo quedan dos alternativas pedirle a la vida que las cosas sean más fáciles o hacerse más fuerte.
Pero Vara pasó por los problemas reales de los extremeños sin pena ni gloria, sin idea original que pegarse al lomo, en un momento decisivo como el que vivimos, por eso mismo me pegunto ¿Que decir cuando nada se dice?
Nuestros problemas requieren el cambio de nuevas acciones que generen resultados. David no se quedó parado a esperar a Goliat y tampoco se puso a pensar en que sería magnífico tener un lanza mísiles para derribar al gigante, muy al contrario, al verlo se valió de los recursos que tenía a la mano, literalmente, y actuó.
Tal vez lo que no cuenta la historia es que fue Goliat quien le brindó la oportunidad a David de descubrir sus talentos y reales fortalezas. Fue el hecho en si mismo lo que le permitió emplear su creatividad para lograr un gran resultado con mínimos recursos.
A la vista de la realidad por la que estamos atravesado la pregunta que quedo suspendida en el calor de la noche sigue siendo la misma ¿Señor presidente tienes algún Goliat en estos momentos ante ti? ¿Te das cuenta? Eres tú, quien tiene el poder y los instrumentos para responder ante las adversidades y retos. Aunque la cosa sea complicada y el resto historia.
Como decía Protágoras "el dominio de la palabra te da el poder suficiente de convertir en sólidos, fuertes y verdaderos los argumentos más débiles”
Y es que con las palabras se puede embelesar, pero seguiremos siendo víctimas de las crónicas del verbo florido, retórico y elocuente.


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