04 noviembre 2006

Fin de fiesta


Últimamente nuestro presidente Rodríguez Ibarra se pasea triunfal por toda clase de escenarios deslumbrándonos con su verbo y locuacidad, al estilo Ibarra como él sabe hacerlo, siendo el núcleo del espectáculo que evidencia su egolátrica existencia jalonada por el manual sobre tópicos desgastados por exceso de uso.
Pero no se engañen su bla, bla, bla, bla, bla es un cebo, un señuelo, o dicho de otra manera un engaño de pescador en busca de su presa.
Y mientras que Ibarra lanza la caña, entretiene a la clientela, y aburre a las ovejas con sus bravatas, el candidato sigue de tapadillo al rebufo del pelotón, en el burladero del ruedo político, en la mesa camilla, de vez en cuando estira las piernas para desentumecer con su mejor “sonrisa Netol” ¡dientes, dientes! paseando palmito picnico-bonachón, sabedor que los gregarios parlanchines aprovecharan cualquier evento invadiendo el escenario de la fiesta con toda clase de sandeces, con su parloteo de diván propio de un vodevil y a punto de caer el telón.

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