
El consejero de Sanidad de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, sale al paso de la denuncia del Partido Popular por la que le acusaban de tener trabajando en un Hospital público a un urólogo jubilado que responde a las iniciales L.F.H.P
Si bien la negación de este hecho ha sido matizado, pues la Conserjería de Sanidad reconoce que en el Área de Salud de Llerena-Zafra (Badajoz) existe es una relación contractual con una empresa privada para pasar consultas en las especialidades de Urología y Traumatología. Esta matización es lo que ha hecho que el presidente del PP de Extremadura, haya pedido que «alguien dé explicaciones racionales» y «asuma la responsabilidad» por haber contratado a una empresa privada para prestar un servicio sanitario.
Preguntas sin respuestas
Carlos Floriano, líder de los Populares ha pedido explicaciones al ejecutivo extremeño «cuando un médico nos atienda, ¿tenemos que pensar que tiene su titulación o que no la tiene? ¿Está en fraude con la Seguridad Social, o no lo está? ¿Es el único caso, o hay más? ¿Es un supuesto, o es que no lo tienen controlado?» añadiendo que se está «incumpliendo» la Ley de Salud extremeña en el sentido de que «no se puede externalizar la prestación del servicio sanitario a través de una empresa sobre la que no se tiene control».
Sin Cometarios
No basta con ser buena persona, también es buena persona, Luís el camarero, Pedro el del quiosco, o Maria mi vecina. El mundo está lleno de ellas, y cosa muy distinta es la confianza en la gestión de quienes tienen la responsabilidad de velar por la salud de todos los extremeños.
El candidato a la presidencia de Junta debe explicar con pelos y señales las acusaciones, que evidencia la pésima gestión de su Consejería, no solo por este hecho, también a los ciudadanos de Higuera de Varga, se les debe explicar el motivo por el cual se tiene que desplazar del su pueblo con los bebes ante la falta de pediatras, o se de una vuelta por Jerez de los Caballeros, o explique cuantas veces se ha prometido el Hospital de Almendralejo, o la paupérrima asistencia del “Hospital de Zafra”. Y tantas otras explicaciones, y no nos cuenten otra vez el chiste de la habitación por enfermo.
Es la hora del defensor del paciente Ramón Hidalgo, y la del médico internista D Remigio Cordero presidente de la Asociación de Defensa de la Sanidad Pública, hablen ahora o callen para siempre.
Demagogia y un populismo sin escrúpulos se vuelve hoy contra ellos, presos de las promesas y agobiados por las consecuencias.


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