El secretario de organización socialista Pepiño Blanco dice que la corrupción "es consecuencia de un urbanismo salvaje alimentado durante los años de gobierno del Partido Popular a partir de la modificación de la Ley del Suelo y por vaciar de contenido la Fiscalía Anticorrupción".
Conviene recordarle a Pepiño que fueron, precisamente, comunidades gobernadas por los socialistas y los ayuntamientos las que recurrieron ante el Tribunal Constitucional la legislación aprobada por el Gobierno de Aznar que liberalizaba todo el suelo municipal, salvo el protegido por razones medioambientales o de otra índole. Por el que el alto tribunal anuló la legislación del gobierno popular.
La realidad, es que hay dos ex alcaldes del PSOE que han cobrado la friolera de 6.665 millones de pesetas por recalificar unos terrenos en Ciempozuelos, y da la impresión que todo ese dinero no ha acabado en el calcetín de los ex ediles.
Así que aviso a navegantes, llegó el decálogo del ladrillo presentado por Pepiño, y donde queda prohibido que los que los alcaldes socialistas pongan la talega a promotores y constructores y se llevan las "mordidas" millonarias.
¿Estaremos en la reedición de Filesa? y por tanto de otra financiación ilegal de partidos. ¿Recuerdan los escándalos de comisiones ilegales derivados de la construcción durante los años de Gobierno socialista de Felipe González?
Como bien le responde Rajoy, la mejor fórmula para combatir los desmanes y delitos urbanísticos es que quienes cobran comisiones inmorales e ilegales dejen de poner el cazo y que policías y jueces actúen contundentemente contra alcaldes y concejales corruptos.
Y es que hay pactos que valen por una trama, y en política hay momentos en los que conviene evitar las trampas.
Publicado por Extremadura Liberal


1 comentario:
Gracias por tu energía...
donde están los poemas que mandabas?
un abrazo Antonio,
para tí también mis mejores deseos!
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