Maestro Nacional Licenciado en Geografía e Historia
Ha publicado las siguientes obras:
Las elecciones durante la Segunda República en Badajoz
Las Colonias Penitenciarias militarizadas en Montijo
Catalanes y Andaluces en la Colonias Penitenciarias
La Guerra Civil en la provincia de Badajoz I
Asedio al Hospital Militar de Badajoz en julio-agosto del 1936
La Guerra Civil en la provincia de Badajoz II

Prólogo de la obra
La Guerra Civil en la provincia de Badajoz
Conocí a José Luis Gutiérrez Cásala hace nueve años cuando, con su carpeta cargada de proyectos e ilusiones, se presentó en el Centro Penitenciario de Badajoz para solicitar que le dejáramos indagar en el Archivo. La petición revestía cierta complejidad, porque la prudencia y la responsabilidad exigen que seamos especialmente celosos en la salvaguarda de los documentos históricos allí custodiados. Por aquellos ya lejanos días, y antes de cursar ninguna solicitud al respecto, quise ahondar en las razones de su interés para desempolvar el recuerdo atesorado en aquellos legajos de nuestro reciente pasado. Su propósito inicial, según me dijo, era investigar sobre las “colonias penitenciarias militarizadas de Montijo”, pero la idea fue enriqueciéndose hasta materializarse en LA GUERRA CIVIL EN LA PROVINCIA DE BADAJOZ, que ahora ve la luz impresa.
El controvertido tema de la Guerra Civil española, que tantas páginas ha cubierto en la historia, en la literatura, en el cine, en el teatro e incluso en la leyenda, sigue candente y, estoy seguro, esta aportación meticulosa de Gutiérrez Casalá, será un nuevo revulsivo para el encuentro y el desencuentro, para el debate sereno y para la conversación acalorada, porque aquella locura que dividió a España hace casi setenta años, sigue necesitando tiempo y distancia para que la brecha se cierre y la herida cicatrice. La Guerra Civil, lamentablemente, sigue siendo una herida abierta que supura recelos y enfrentamientos, porque, tanto tiempo después, aún siguen permanentes las dos orillas del conflicto.
Esta obra de Gutiérrez Casalá no es una más sobre el conflicto, porque se enmarca en la investigación pormenorizada de algunas de sus páginas territoriales, aportando nombres reales de personajes reales, como es el caso de Francisco Giraldo González, de filiación socialista, que defendió fielmente los principios republicanos y que, como tantos otros, sufrió la represión por su republicanismo. José Luis, va al meollo y huyendo de las interpretaciones de interés, nos presenta los momentos claves de personajes reales, con sus testimonios descarnados, como Ángela Villa Núñez.
En esta obra, el autor huye de la grandilocuencia de los grandes acontecimientos, para acercarnos a las vivencias de lo cotidiano de aquel desencuentro. Es el caso de Fermín Sancho Coello, sometido a Consejo de Guerra y condenado a seis años de prisión por referirse a Queipo de Llano como “un ex general de poca categoría”. O la de Francisco Cortés López, condenado sin pruebas y que después de cumplir prisión, tuvo que exiliarse de su propio pueblo. Pero como la locura se daba en los dos frentes, Gutiérrez Casalá también se detiene en los famosos “paseos” de la represión republicana, con datos concretos de los mismos en Jerez de los Caballeros, Bancarrota, Salvatierra de los barros, Oliva de la Frontera.
Los maquis pasan también por la lupa de nuestro autor que, en cierto modo, desmonta la leyenda propagada por los localismos, carentes de rigor alguno. Y las Brigadas Internacionales, que llegaban con la mochila llena de ideales, buscando el sueño imposible de unos principios de enciclopedia y que chocaron con la realidad al poner pie en un conflicto que tenía más de pasión que de doctrina.
La Guerra Civil tuvo consecuencias inmediatas en Extremadura, aunque la respuesta fue diferente en nuestras dos provincias. En Cáceres, la rebelión militar triunfó prácticamente desde el principio, pero en Badajoz, la izquierda y los sindicatos obreros presentaron una resistencia superior y no se entregó hasta la llegada de las tropas legionarias del Coronel Yagüe, tras un enfrentamiento encarnizado que dio lugar a no pocas leyendas.
La Guerra Civil, como todos los conflictos bélicos, tuvo una repercusión muy notable en el ámbito penitenciario. Las cárceles estaban llenas y ante la imposibilidad de sostener tan numerosa población penitenciaria, sin decretar amnistía alguna, se recurrió a la vía legal, promulgándose la Redención de Penas por el Trabajo, que suplía en cierto modo a la medida de gracia, pero evitaba la sensación de condescendencia de aquella. Además, la “Redención” permitía la selección previa, evitando el carácter generalizado de la amnistía y, pese a su talante redentor y en cierto modo conciliador, dejaba abierta la posibilidad de alargar la condena hasta donde fuera de interés, porque el excesivo número de años de las sentencias, facilitaba el espulgo, según el talante y conducta de los condenados.
El sistema Penitenciario se basó, durante mucho tiempo, en el carácter progresivo de la condena, de extraordinaria rigidez y disciplina militar, estaba regido por la llamada “Junta de Régimen”, de la que formaba parte el director de la prisión, los subdirectores, el médico, el capellán y el maestro. El trabajo, obligatorio, se basaba en un sistema de explotación legalizada y los reclusos fueron destinados en la construcción de muchas obras estatales. La alimentación era deficiente y escasa y las relaciones con el exterior muy limitadas, existiendo incluso la censura en la correspondencia y en las comunicaciones con los familiares.
Estamos, en definitiva, ante una obra con argumentaciones reales, sobria y pulcramente escrita. Creo que fue un acierto facilitar al historiador la entrada en los archivos del Centro Penitenciario, porque José Luis Gutiérrez Casalá es un historiador meticuloso y de pluma acerada, que ha sabido dar lo mejor de sí para hacernos comprender, desde lo singular, la magnitud de un conflicto plural que, como una espiral, se crece cada día y se reaviva en cada acontecimiento de actualidad.
Antonio Quintana Guerrero
Director de Programas de Instituciones Penitenciarias
Periódico HOY / Badajoz
Gutiérrez Casalá publica la segunda parte de su 'Guerra Civil en la provincia de Badajoz'
Se presentará el próximo día 18 en la Real Sociedad de Amigos del País
El historiador José Luis Gutiérrez Casalá acaba de publicar el segundo tomo de su estudio sobre 'La guerra civil en la provincia de Badajoz'. Este libro, de casi mil páginas, complementa los datos que el historiador ofreció en la primera parte en la que se ocupó de la represión republicana ejercida mediante los comités revolucionarios y la represión franquista conseguida a través de los consejos de guerra.
Este segundo tomo se centra en la represión que siguió al final de la guerra y no sólo toca el aspecto de los fusilamientos y los paseos, sino que también relata nombres y peripecias de los badajocenses que fueron sometidos a tribunales militares y condenados a penas menores.El libro, editado por Universitas Editorial, contiene también nuevos datos sobre la colaboración social con huidos a la sierra que se convirtieron en bandoleros; estudia la procedencia de los miembros de las Brigadas Internacionales que fueron hechos prisioneros en Badajoz, cuyo número ascendía a 320, procedentes de 23 países; y también se ocupa de los fallecidos en las prisiones de la provincia y de la penosa situación en la que se encontraban los penales, con apenas recursos para alimentar a los prisioneros.
También habla de los 800 españoles de otras provincias que participaron en la guerra en la provincia de Badajoz y ofrece una lista con la fecha de la ocupación franquista de todos los pueblos de Badajoz. Buena parte del libro está ocupada por una lista de 24.000 nombres que da cuenta de la condena que se impuso a los juzgados así como el lugar al que fueron trasladados para cumplirla.
Gutiérrez Casalá asume, sin darlas importancia, las críticas a su primer libro en las que se le reprochaba incidir en la represión republicana. «Ahora dirán que soy de extrema izquierda», se anticipa el autor que justifica que se limita a presentar los datos encontrados en su paso por numerosos archivos consultados, como aquel que contiene las denuncia contra los que luego eran sometidos a consejo de guerra.
El autor se muestra satisfecho del intercambio de cartas que ha generado su estudio y que, si bien a veces demuestran el disgusto de los descendientes de los fallecidos, ha servido en varios casos para justificar las circunstancias de personas cuyo destino se ignoraba y facilitar el acceso de sus parientes a la indemnización correspondiente. Gutiérrez Casalá asegura que a la entrada de las tropas nacionales en Badajoz se produjeron fusilamientos indiscriminados, pero mantiene en unas 1.500 las víctimas provocadas por la represión de Yagüe. A Manuel Pereita Vela le atribuye haber masacrado a 2.500 personas.
Críticas
En relación a las críticas que su investigación ha suscitado por parte de otro historiador extremeño, Francisco Espinosa, Gutiérrez Casalá se muestra arrepentido de no haberse referido a su obra ya que no la había leído y dice que enmendará ese error. Respecto al capítulo que Francisco Espinosa le dedica en su ensayo 'El fenómeno revisionista o los fantasmas de la derecha española' se limita a darle las gracias y a recordar que su investigación se inició bastantes años antes que el movimiento de la recuperación de la memoria histórica. El libro será presentado el próximo día 18, a las 20,15 horas, en el salón de la Real Sociedad Económica de Amigos del País.
Presentación del libro por Antonio Quintana Guerrero.
LA GUERRA CIVIL EN LA PROVINCIA DE BADAJOZ II parte
La Guerra Civil en el sentido literal de la ortodoxia academicista se define como la lucha armada entre dos bandos de una misma nación.
La Guerra que estalló en España en el año el 18 de Julio de 1.936 fue ante todo una guerra española y no podemos eludir esta realidad.
Este hecho ciertamente singular, él mas negro de nuestra historia, orilló a España, arrollando el torbellino: Hombres, mujeres y niños, familias enteras, ilusiones y desilusiones, proyectos.
Y como todo hecho singular en si mismo responde en este caso a tres preguntas:
¿Cómo pudieron los problemas nacionales, por muy graves que fueran, llegar a desencadenar un enfrentamiento armado?
¿Cómo consiguieron los sublevados vencer?
¿Cuáles fueron las consecuencias?
Por el tema que hoy nos ocupa no corresponde aquí dar respuesta a las dos primeras preguntas.
Pero si el de hacer una reflexión en voz alta acerca de las consecuencias del enfrentamiento fratricida y a mi entender se traducen:
Odio duradero
Aislamiento
Miedo
Recelo
Represalias
Pero sobre todo preguntas, muchas preguntas, preguntas en voz baja, como el susurro de la luz del candil, o el crepitar del hoguera.....
¿Qué habrá sido de fulano... y de fulanita...?
¡No! Murió en el Ebro...
Dicen que después de la guerra sé hecho al monte...
Marcho a Buenos Aires...
Vive escondido en la casa de la cuñada
Esta en la cárcel
Le fusilaron
Y es que el torbellino fue tal que no solo afecto al combatiente también a muchachos de 17 años o más.
Los que quedaron a la luz del candil o al fuego del hogar vieron como sus seres queridos partían a la guerra.
O escucharon los lamentos de la muerte.
O talvez oyeron la discusión acalorada de si debían o no matar a un tercero.
Y en este escenario es donde irrumpe la obra de D. José Luis Gutiérrez Casalá, el cual me honra con su amistad y afecto.
Le conocí una tarde lejana que hoy se pierde en la memoria en mi despacho del Centro Penitenciario de Badajoz donde ejercía como director de la Prisión.
José Luis me hablo largo y tendido de sus nuevos proyectos de investigación para lo cual necesitaba acceder a los archivos del Centro.
Crean me que no dude en prestarle todo mi apoyo a este Maestro Nacional de aspecto cervantino Licenciado en Geografía e Historia Profesor de Secundaria y Doctor en Historia. Su obra precedía al profesor y sobre todo al investigador:
Las Elecciones durante la II Republica en Badajoz
Catalanes y Andaluces en la Colonias Penitenciarias
Y como resultado de su investigación tomando como fuente el Archivo del Centro Penitenciario de Badajoz
Colonias Penitenciarias Militarizadas de Montijo.
Y La Guerra Civil en la Provincia de Badajoz.
Lo mas sobresaliente del profesor Gutiérrez Cálsala... el rigor de su análisis histórico y científico que irrumpe con luz propia acerca de hechos solapados por la historia o insuficientemente conocidos.
En el libro que hoy presentamos nuevamente se hacen patentes el análisis histórico y científico.
En esta obra excelente el autor no hace juicios de valor y si saca a la luz publica la óptica sociológica que inevitablemente acompaña al análisis histórico de las consecuencias de nuestra guerra civil española.
La represión
La represión como consecuencia que una vez acabada la guerra no vino la paz.
El profesor D. José Luis en su libro, en este libro, nos presenta un documento histórico con nombres y apellidos.
En esta obra no ha lugar a la interpretación, no ha lugar a la memoria vivencial por este libro pasan hombres y mujeres historia inalienable con nombres y apellido, los nombres y los apellidos de una generación fuertemente marcada por la Guerra.
En lugar concreto, la provincia de Badajoz.
Una obra incomparable, descarnada y cierta, alejada del virtuosismo lingüístico que sucumbe ante la realidad de los hechos.
El 14 de agosto de 1.936 las tropas de Yagüe toman la ciudad de Badajoz y declaran el estado de guerra en toda la zona bajo su mando, de conformidad con el bando, firmado por el presidente la Junta de Defensa Nacional en Burgos Miguel Cabanellas el 28 de julio de 1.936.
A partir de ese momento la justicia castrense primo sobre la ordinaria, utilizando para ello el Código de Justicia Militar así pues aparece figuras delictivas tales como:
Rebelión, sedición, atentados, resistencia y desobediencia.
Así como sus correspondientes condenas:
Pena de muerte, conmutación de la pena de muerte por 30 años de cárcel, o sometidos apenas menores a las que el Profesor D. Gutiérrez Cásala dedica un amplísimo capitulo jalonado de
hombres y mujeres que entrelazaron sus vidas una veces para bien y otras para mal
20.309 Consejos de Guerra
Una muestra realmente de importancia y que incorpora el autor a esta impecable obra es la lista minuciosa y pormenorizada de las fechas de ocupación, de todos y cada uno de los pueblos de la provincia. Así pues la mayoría de la provincia se ocupo entre el 5 de agosto al 2 de octubre de 1.936, aunque también hubo pueblos que fueron ocupados al final de la contienda.
En cualquier caso tal y como dice el Profesor en su obra:
La represión franquista, en nuestra Provincia, no puede ser interpretada como una culminación de un enfrentamiento del ejercito rebelde contra la Segunda Republica esta basada en un problema mucho mas complejo:
Las elecciones del 14 de abril de 1931 y que a partir del 30 de mayo se repitieron hasta cuatro veces en algunas localidades lo que enfrento medio pueblo contra el otro medio.
Otro factor fue el reparto de tierras que hizo aforar discordias acumuladas desde los tiempos ancestrales y que la Reforma Agraria fue incapaz de soluciona.
Y como tercer factor la actitud del campesinado frente a los patronos, caciques y terratenientes encarcelando a estos y proporcionándoles, durante el cautiverio, un mal trato, en la mayoría de las poblaciones.
Y es de la imbricación de estos tres factores de donde nace la represión de los seguidores del franquismo.
En la metodología empleada por el Autor utiliza como fuentes principales.
Registros Civiles.
Conservadurías Generales de las 163 localidades que integraban la provincia.
Los libros de defunciones del Archivo Diocesano.
El Archivo del Centro Penitenciario de Badajoz.
El histórico Nacional de Madrid.
El de la Administración General del Estado en Alcalá de Henares
El Archivo militar de Segovia, Guadalajara y Ávila, el de la Guerra Civil de Salamanca
El autor no utiliza como el mismo dice en su libro las listas proporcionadas por los partidos políticos y particulares, ni las esquelas mortuorias del único periódico de derechas de la localidad.
En el presente libro a modo de muestreo se exponen documentación suficiente que el gobierno Militar de Plaza y Provincia de Badajoz enviaba al oficial correspondiente y dirigido al Director de la Prisión donde se encontraba el condenado para ejecutar la sentencia la Orden siempre llevaba el correspondiente epígrafe de URGENTISIMO Y RESERVADO.
En la Provincia de Badajoz También tuvo su participación en la Guerra Civil Española las Brigadas Internacionales con un total de unos 59.500 hombres y que abarco el periodo desde el 8 de noviembre de 1.936 con la llegada de la XI Brigada Internacional hasta el 1 de Octubre de 1.938 ya que el Gobierno Republicano ordenó su retirada.
En la Provincia de Badajoz participaron un total de 320 brigadistas de unos 23 países.
También fueron hechos prisioneros unas 796 personas del resto de España que intervinieron en la Provincia de Badajoz, y que el profesor D. José Luis Gutiérrez pormenoriza en sendos capítulos.
Unos y otros corrieron suertes distintas.
Finalizada la guerra Civil Española aparece la leyenda del “Maqui” de aquellos que no se resignaron al fin de la contienda.
Dice el Autor de esta obra que se dispone de un importante acervo documental, en ningún momento se emplea la palabra “maqui” ni tampoco la de “guerrillero” y sí la de huido y bandolero.
Si bien hubo un nutrido grupo en la Sierra de Monsalud en el termino de Almendral, donde se refugiaron un grupo importante fueron pronto eliminados por falangistas y militares.
En la provincia de Badajoz tuvieron escasa importancia, lo que demuestra que de los 235 consejos de guerra fueron por colaboración.
Para finalizar el Profesor Gutiérrez Casalá dedica un no menos importante capitulo a las cárceles de la época en nuestra provincia donde el hacinamiento la penuria la falta de higiene y alimentación eran la constante diaria y como suma de todos los males la muerte de los allí internados.
Yo por mi parte ... José Luis he finalizado
Muchas gracias a todos por su asistencia, por su amable atención, querido amigo José Luis te puedes sentir muy orgulloso con este nuevo libro, y gracias por brindarme esta oportunidad y honrarme con tu amistad.
¡MUCHAS GRACIAS!


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