
Fernández Vara ha anunciado que reducirá los altos cargos de la Junta de Extremadura, como consecuencia de la crisis y la maltrecha economía que asola la región. Así que, de aquí al 2012, veremos como la Junta adelgaza un 30 por ciento sus altos cargos y puestos de confianza, a una media de un diez por ciento por año. Como se caracteriza por prometer, tendremos que poner en cuarentena esta nueva promesa que, -¡qué seguridad la suya!, va más allá de la legislatura.
El dilema es que todo se reduce a un gesto, o dicho de otra manera la punta de la muleta, el engaño con que distraer al respetable, porque todo apunta a que no es una medida que pueda resolver la maltrecha economía regional, el paro o los índices de pobreza de la región. Porque, con esta decisión, no se aborda un plan que agilice la obesidad mordida que la administración autonómica ha venido ensanchando durante los últimos 28 años.
El dilema es que todo se reduce a un gesto, o dicho de otra manera la punta de la muleta, el engaño con que distraer al respetable, porque todo apunta a que no es una medida que pueda resolver la maltrecha economía regional, el paro o los índices de pobreza de la región. Porque, con esta decisión, no se aborda un plan que agilice la obesidad mordida que la administración autonómica ha venido ensanchando durante los últimos 28 años.


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