
“Un brindis al sol" es como “un viva Cartagena”, es decir, un canto a la galería, bla, bla, bla, para tener contento al personal, distrayéndolo con bagatelas insustanciales, a sabiendas que no sirve para nada. Los psoistas saben mucho de esto y Fernández Vara ha aprendido mucho en poco tiempos, añadiendo a sus “brindis” el buenismo que le caracteriza y que a mi personalmente me da mucho miedo, porque a veces me recuerda el buenismo de Zapatero.
Desde que Fernández Vara pronunciara su discurso de investidura, la política general de la Junta se ha forjado a golpe de titulares. Primero fue la segunda transformación de Extremadura, aunque nunca se explicó la primera. Luego vinieron otras medidas que sumadas a los consejos extraordinarios, quedaron en el monte del olvido donde están clavadas cientos de cruces, una por cada incumplimiento, una por cada brindis al sol.
El mismo monte donde se perdieron otras promesas de la Junta, como la de impulsar 23 nuevas leyes en el 2008. Quedaron en tres y ¡uf qué calor! En 2009 más de lo mismo: 18 leyes prometidas, o comprometidas, de las que sólo tres llegaron a la meta. Pero para dar sensación de abundancia -¡que no falte de n´a”- se juntan o se arrejuntan todos los eneros para revisar los brindis oxidados y programar brindis nuevos.
A estas alturas, la Junta de Extremadura, no quiere saber que un cambio de rumbo, en lo económico, en lo político y en lo social no es algo que se diseñe a golpe de medidas coyunturales, deshilvanadas e insustanciales. Aunque si después de 30 años siguen con sus brindis, es porque al personal le gusta. Alguien debería recomendar a Fernández Vara la toma inmediata y urgente de un reconstituyente vigoroso que le haga reaccionar, y eso lo sabe el PSOE, aunque lo sufre en silencio. De todos modos, el presiente puede automedicarse, porque además de ser un veterano, es médico.
La evidencia es tozuda y por mucho titular y aliño de pacto, las empresas públicas de la Junta de Extremadura han perdido 17 millones de euros durante el 2009, según los datos del Banco de España. A pesar de esa pésima gestión, los directivos de esas empresas, nombrados a dedo por Fernández Vara, cobran sueldos millonarios que son la envida de sus vecinos. Y lo peor de todo es que nada dice el pacto de sanear las empresas públicas.
Tampoco el pacto social y político propugnado por el PSOE será la solución al paro que asola nuestra región, porque todo se reduce a buenas intenciones, grupos de trabajo, diseños… brindis al sol y más bla, bla, bla. Sé que algunos diputados no lo aceptarán, pero yo miro/oigo/veo a Fernández Vara y veo/miro y oigo a un híbrido entre Ibarra y Zapatero.


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