
Joan Laporta vive obsesionado con dar el salto definitivo al mundo de la política bajo el ala de algún partido nacionalista y como la burra al trigo semejante “president” vuelve nuevamente a dejarnos sus perlas, en vez de dedicarse a gestionar un gran club de futbol como lo es el FC Barcelona, que es lo suyo.
Desde que llegó a su cargo, Laporta ha convirtiendo la planta noble del Camp Nou en su trampolín personal olvidando que es el presidente de una Entidad y que sus opiniones deben estar siempre medidas para no herir y comprender que son muchos los aman al FC Barcelona incluíos los nacionalistas.
Episodios para el recuerdo fueron los desayunos con Artur Más y Montilla en la previa de las pasadas elecciones autonómicas. Sonadas las declaraciones sobre el tema de que “España está machacando a Cataluña” realizadas por Laporta al presidente señor Revilla, quien no perdió un minuto y contó el sucedido en los micrófonos de la SER.
O cuando se disputaba un Mundialito en el Algarve portugués. Barcelona y Valencia se medían en la final. Sonó el himno nacional y el entrenador del azulgrana retiró el equipo al vestuario, para salir cuando termino de sonar. Mientra, los chavales del Valencia y el equipo arbitral guardaban el debido respeto al himno de España. Un hecho intolerable, donde se vieron implicados unos chavales, que contó con el respaldo de Laporta
Aunque el punto y seguido de Laporta vivió su capitulo más lamentable cuando el presidente del Barcelona insulto al presidente de la Junta de Extremadura, Fernández Vara un hecho que merece la reprobación y también la del barcelonismo, porque Laporta, tiene que entender que el esférico no tiene tinte político.
Laporta pide respeto pero es él quien no respeta ni modifica un ápice su línea argumental y como el turrón por navidad, acude a la zafiedad del insulto olvidando que el sentimiento culé supera cualquier tipo de fronteras y olvidando que si ha ganado dos Champions o ha hecho historia con un triplete y ha conseguido hacer un Barcelona de ensueño, ha sido y es gracias a la liga española de futbol. Por eso mismo el FC Barcelona es “més que un club”.
Piense en ello, mientras desfila en la marcha de las antorchas organizada por la Esquerra en recuerdo de Lluís Companys “Querido President”
Desde que llegó a su cargo, Laporta ha convirtiendo la planta noble del Camp Nou en su trampolín personal olvidando que es el presidente de una Entidad y que sus opiniones deben estar siempre medidas para no herir y comprender que son muchos los aman al FC Barcelona incluíos los nacionalistas.
Episodios para el recuerdo fueron los desayunos con Artur Más y Montilla en la previa de las pasadas elecciones autonómicas. Sonadas las declaraciones sobre el tema de que “España está machacando a Cataluña” realizadas por Laporta al presidente señor Revilla, quien no perdió un minuto y contó el sucedido en los micrófonos de la SER.
O cuando se disputaba un Mundialito en el Algarve portugués. Barcelona y Valencia se medían en la final. Sonó el himno nacional y el entrenador del azulgrana retiró el equipo al vestuario, para salir cuando termino de sonar. Mientra, los chavales del Valencia y el equipo arbitral guardaban el debido respeto al himno de España. Un hecho intolerable, donde se vieron implicados unos chavales, que contó con el respaldo de Laporta
Aunque el punto y seguido de Laporta vivió su capitulo más lamentable cuando el presidente del Barcelona insulto al presidente de la Junta de Extremadura, Fernández Vara un hecho que merece la reprobación y también la del barcelonismo, porque Laporta, tiene que entender que el esférico no tiene tinte político.
Laporta pide respeto pero es él quien no respeta ni modifica un ápice su línea argumental y como el turrón por navidad, acude a la zafiedad del insulto olvidando que el sentimiento culé supera cualquier tipo de fronteras y olvidando que si ha ganado dos Champions o ha hecho historia con un triplete y ha conseguido hacer un Barcelona de ensueño, ha sido y es gracias a la liga española de futbol. Por eso mismo el FC Barcelona es “més que un club”.
Piense en ello, mientras desfila en la marcha de las antorchas organizada por la Esquerra en recuerdo de Lluís Companys “Querido President”


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