25 mayo 2009

Al Señor Arellano, con la misma libertad


Don José Luis Arellano acaba de aumentar sus méritos, atacando a una persona, libre e independiente, como Tomás Martín Tamayo. Nunca, jamás este plumífero que moja en la tinta de su amo, logrará, ni de lejos, acercarse a la independencia de criterio y valentía de Martín Tamayo, pero ojo avizor, no ha podido sustraerse a la tentación de aumentar sus ya dilatados méritos.

El señor Arellano es como el vigía del barco fantasma, cuya habilidad suprema es la del pelotas, ni enchufado ni zalamero, pero con más cara de la habitual, siempre atento, en permanente vigilia y catalejo en ristre para vigilar los intereses de los que él considera "su gente", aunque "su gente" se ríe y se avergüence de él. ¡Por allí resopla...!!! Grita el fiel subordinado. Y ni el viento recoge su grito. Seguir >>>

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