
TMT, el novelista. Del articulismo, el cuento y el discurso político, Tomás Martín Tamayo nos sorprende ahora con un cambio de género. En un triple salto mortal pasa a la novela, y a más a más, a la novela histórica: 'El enigma de Poncio Pilatos', una atrevida incursión -a través de un personaje poco estudiado- en el momento del big bang cultural y religioso en el que en un rincón de Oriente chocaron las dos fuerzas creadoras del mundo occidental: Roma y el judeocristianismo. Casi nada. Escritor total, Tamayo todo lo tamayiza, una cualidad de los elegidos, lo mismo que Camarón acamaronaba cualquier palo que cantase. La obra desborda un estilo vibrante y seco, corto y pugilístico, donde tampoco faltan algunos pasajes a flor de piel, pero en los que acaba espigando la garra furiosa del autor. El otro día un conocido común definió su azarosa trayectoria como la de «un rebelde», un rasgo notable para todo aquél que ocupa su tiempo en pensar por su cuenta y riesgo, si no fuera porque le pierden sus querencias por la política, de la que entra y sale como un guadiana desde hace treinta años. Tal como está el patio de lo público, quizás el mejor servicio que pudiera darse a sí mismo y a sus lectores sería dedicar todo su talento a escribir, si no fuera claro porque escribir en España es llorar, según la expresión todavía vigente que hizo un insigne antecesor de Tamayo hace casi dos siglos.


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