
Atrás quedaron los tiempos donde en el recreo, tragábamos la leche en polvo y el queso americano, aquel recreo era el refugio en el que fumábamos a escondidas un cigarrillo de “matalaúva” o mirábamos con ojos de plato “revistas de tías” y se comentaba que el güisqui sabía a chinches aunque nadie hubiera probado semejante guarrada. En el recreo nos entregábamos a toda clase de juegos lejos de de la vigilancia de los entonces “maestros”. Y siempre se nos encogía el corazón cuando a las niñas les veíamos las nalgas saltando a la comba… ¡oh tempora, oh mores! Seguir >>>


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