
Miguel Ángel era concejal del PP en Ermua, a donde habían llegado sus padres desde Galicia en busca de una vida mejor. Irantzu Gallastegi Sodupe, alias Amaya, lo abordó nada más salir del apeadero y lo condujo a un coche en el que aguardaban Francisco Javier García Gaztelu, Txapote, y José Luis Geresta Mujica, Oker.
Una llamada a Egin transmitió, minutos después, los términos del chantaje: todos los presos de ETA debían ser reagrupados en cárceles del País Vasco en un plazo de 48 horas, o matarían a Miguel Ángel Blanco. A las cuatro en punto de la tarde del sábado 12 de julio de 1997, justo cuando vencía el plazo quimérico fijado por los terroristas, Txapote descerrajó dos tiros a bocajarro en la cabeza cubierta de Miguel Ángel, en un monte cercano a Lasarte


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