22 julio 2007

Email a Fernández Vara


El clientelismo político no es más que un sistema de favores, en el cual los cargos políticos regulan la concesión de prestaciones, a cambio de apoyo y perpetuarse en el poder.
En un sistema de clientelismo, el poder sobre las decisiones del aparato administrativo se utilizan para obtener beneficio; y la toma decisiones favorecen a los clientes, que estos compensan al implicado o su entorno, relación que puede fortalecerse mediante la amenaza de utilizar esa misma capacidad de decisión para perjudicar a quienes no colaboren con el sistema.

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