02 mayo 2007

Parásitos y desleales.


Hay algunos detalles de estos personajes, los desleales, que los distinguen de los holgazanes; los parásitos, y como sub-orden de piojos chupadores, no renuncian al reconocimiento: tratan de atribuirse esfuerzos ajenos y salir en la foto. Procuran incluso que los demás les hagan el trabajo, aprovechando los postulados de colaboración y trabajo en equipo, o mediante la adulación. Se ponen en medio donde no hacen falta intermediarios. Suelen tener visibles habilidades interpersonales, que siempre aprovechan en su beneficio.
Son, en efecto, sumamente muy ambiciosos; de hecho, el parasitismo se da con alguna frecuencia en escalas intermedias, propias de individuos asentados en el cargo, motivo por el cual viven muy bien, luciendo como propio el esfuerzo de los demás. Y siempre teniendo en cuenta que el parasitismo no se ha erradicado todavía del todo, y además hay incluso quien decide colocarse un parásito a su servicio (en tranquila convivencia) simplemente para que los aísle del personal de a pie.
Hablamos también de puñaladas por la espalda de quienes caen en la insolidaridad, el egoísmo o la envidia, son los desleales, y eso puede llevar a estos personajes a la más o menos sutil práctica de la humillación. Ya sabe la clientetela que nuestros méritos crecen cuando disminuyen los de los demás. De modo que la víctima ha de detectar estas maniobras y preparar su alegato para cuando, privada y serenamente, se enfrente al verdugo mirándole a los ojos. En este diálogo, la victoria está más cerca de quien tenga la conciencia tranquila.

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Al vencer sin obstáculos se triunfa sin gloria

2 comentarios:

Inumea dijo...

fuerte.. fuerte ///

(acertado lo que dices)



Yo pasé por aquí porque quería mandarte un beso y esperando que descanses este fin de semana...

pero ahora también te mando un abrazote!

Anónimo dijo...

Gracias Doña, yo tambien te mando un besote besote besote...