21 enero 2007

Un drama mayor


El maltrato a los mayores es una de las formas de violencia y discriminación más encubiertas por la sociedad.

No suelen ser denunciados porque la mayoría depende de su agresor, es decir, si un anciano necesita a su hijo para ir al banco o al médico ¿cómo va a dirigirse a una comisaría para denunciar que su hijo le maltrata? El otro motivo es el miedo que tienen a que les lleven a una residencia, explica Antonio López, sociólogo y profesor de la UNED.
Padecen deshidratación, malnutrición, falta de higiene y de cuidados físicos debido a negligencias, así como abusos sexuales y físicos tales como puñetazos, golpes o quemaduras. Por no hablar del abuso económico al que están sometidos la mayor parte de ellos. Ese es el drama en el que vive el 40 por ciento de los mayores de 65 años en España, aunque los expertos coinciden en que si la cifra global es alta, aumentara en el futuro.
En cuanto al perfil del agresor los hay de todo tipo, el masculino (53 por ciento), con excepción de la negligencia, donde es mayor el número de mujeres. La razón es que el varón no se siente responsable ni valora el cuidado de los mayores. Las mujeres, en cambio, al soportar mayoritariamente las situaciones de cuidado, pueden desarrollar conductas abusivas en el propio ámbito del cuidado, es decir, en la prestación defectuosa del mismo.
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El maltrato a los ancianos es tan real como el que se ejerce contra los menores o contra las mujeres, la prevención, detección y erradicación del maltrato a los mayores es un problema vinculado al respeto de los derechos humanos y a la salud que nos concierne a todos.

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