09 diciembre 2006

¡Pan comido!



Cuando los divos, no quieren, todo les sobra y mueren, así que ¡al carajo! los dioses los ritos y los mitos, los héroes, sus batallas de “abuelotes” sus revoluciones y sus desastres tangibles.
Al fin, aprendimos de la realidad, aunque a veces se ha que girar el carro en el pelo de gamba dejando al descubierto a una minoría ínfima ¿desde cuando a los más se les arruga el ombligo ante los menos? Aquellos mini que dejaron tras de si, problemas mil y sangre.
Cierto que siempre se sale de los atascos, y se abre una puerta a la esperanza ¡Pero a qué precio!
Frente al miedo en el mundo animal, tal como ha explicado el filósofo y escritor José Antonio Marina en su libro Anatomía del miedo. Un tratado sobre la valentía; son la huida, el ataque, la sumisión incluso hacerse el muerto, estereotipos que comparte la especie humana ante el sentimiento de miedo, pero también existe la valentía, la inteligencia y los cojones, que en modo alguno han de confundirse con la impavidez y la temeridad.
Nada más perturbador que la ambigüedad, los capaces de reptar por la superficie de un espejo, quienes osan tirarse un pedo sonoro y pestilente dentro del ascensor en el primer piso y salir en el décimo sin inmutarse, los timoratos con su mariconeria, los que estando ¿Dónde han estado? más que para llenar el cazo y punto pelota… tan calentitos… tan agustito… que me voy sin querer queriendo, asomando la patita con la albaceteña abierta, como para acojonar... ¡Los papas fritas!
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¡Lo siento! no soy amigo de la lisonja y las palmaditas en la espalda, si ello me supone no expresar de forma clara y rotunda lo que siento y quiero decir. Me gusta ir al grano, con la verdad por delante la creo y siento, aunque ello me suponga tener un público hostil e incomprensivo enfrente. En menudas garitas hemos hecho guardia. ¡Esto es pan comido! y otra cosa es que queramos comernos el pan.

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