20 diciembre 2006

Los mediocres.


Pululan como las termitas, atacan con alevosía, tozudez, ignorancia y estupidez, pero nunca con inteligencia. Eso sería demasiado para ellos. Nunca hacen ruido, porque esa no es su estrategia. Los mediocres no llegan a pensar tanto. Pero eso sí: se camuflan tras su mediocridad, su burdez, su ignorancia y su mala educación, esas son sus trincheras. Algunos incluso pueden llegar a parecer listos a veces, pero se les desenmascara fácilmente. Piensan que el éxito ajeno podría ser un reflejo negativo de su propia falta de méritos.
Y En su pequeña y retorcida mente, disfrutan de antemano de uno de los pocos placeres que se permiten, y es el imaginarse la caída del pedestal que están intentando socavar. Lo que no saben estos insensatos es que ese mismo pedestal, si cae, puede caerles encima. No son tan listos para preverlo y nunca lo serán.
Su arma más poderosa y a ello se dedican con ahínco es la difamación, criticar, y vituperar soterradamente, nunca de forma directa siempre a través de terceros, a todos aquellos a quienes envidian y cuyos puestos en la sociedad les gustaría ocupar. Una buena respuesta a tiempo, clara, directa y contundente, y no se atreverán a volver.
Sin comentarios
Si permites que las cosas que hagan o digan los demás te afecten, el problema pasa a ser tuyo . Así pues hay que responderles de forma contundente, clara y sin ambages, como se merecen y se están buscando. Y sólo tú tienes el poder de solucionarlo. Si quieres, puedes. Siempre tendrás a tu lado a quien sabrá cómo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

ayy lastimosamente abundan los hijuamdres esos...

pero ni modo, siempre hay que hablar y actuar claro con este tipo de gente y con las personas en general, porque o sino cuando menos penses estas hundido por los desgraciaditos estos.

Un abrazo Antonio, te dejo un besote grande y feliz noche buena!