10 septiembre 2006

Violencia


Más de 700 mujeres denunciaron por maltrato a sus parejas en el primer semestre de 2006 en la región. La Delegación del Gobierno en Extremadura ha informado de que estas 718 denuncias han resultado en 605 órdenes de alejamiento aunque se prevé que al finalizar este año el número de denuncias por maltrato sea superior al de 2005.
La delegada del Gobierno ha indicado que se prevé un incremento de este tipo de violencia con respecto al año pasado, en el que se denunciaron 1.321 casos.
Los malos tratos representan un fenómeno viejo, lo novedoso es su denuncia como problema social El maltrato se basa en comportamientos intencionados, ejecutados desde una posición de poder y encaminados a desvalorizar, producir daño psíquico, destruir la autoestima y reducir la confianza personal. Su padecimiento lleva a la despersonalización. El maltratador se vale para ello de insultos, acusaciones, amenazas, críticas destructivas, gritos, manipulaciones, silencios, indiferencias y desprecios.
En la esfera de lo privado, aunque los hombres también lo sufren, las mujeres son las víctimas mayoritarias.
Se produce asimismo en la relación de los padres con los hijos, en la que se ha detectado un incremento del maltrato de los hijos sobre sus progenitores, consecuencia de una educación cada vez más permisiva. En el ámbito público, el maltrato psicológico está presente en el mundo laboral, el conocido como “mobbing”, y en el escolar, el llamado “bullying”.
El acoso laboral o mobbing
Podría definirse como un comportamiento continuado y deliberado de “maltrato” verbal y modal hacia un trabajador, por parte de una o varias personas de su entorno laboral, y que causan en la víctima un profundo malestar psicológico y personal, dañando su confianza y reduciendo su autoestima.
El «bullying» o acoso escolar.
Hace referencia a un grupo de personas que se dedican al asedio, persecución y agresión de alguien, o bien a una persona que atormenta, hostiga o molesta a otra. Aspectos claves: ataques, verbales o psicológicas, abuso de poder, del más fuerte, ausencia de provocación por parte de la víctima; durante un tiempo largo y sostenido.
Victimas
La víctima del abuso cree que tiene que ocultarlo porque teme ser señalada como culpable, siente vergüenza de ser mirada como "un ser diferente", aislándose de los demás para evitar críticas que la dañen aún más. Al quedarse callada está favoreciendo al agresor y ayudándolo, dejándolo libre, a hacerles lo mismo a otras personas.
¿Qué hacen los demás?
La mayoría de quienes no son ni víctimas ni agresores permanecen como meros «espectadores» y no hacen nada.
Tanto las víctimas como los «espectadores» tienen miedo de hablar, por las posibles represalias.

El delito no radica en una cuestión de género, el delito en sí es la violencia y el maltrato, independientemente de quién lo sufra e independientemente de quién lo ejerza. Y, sin embargo, es necesario atajar esta violencia; se trata de una cuestión de «derechos humanos».
No basta saber, se debe también aplicar. No es suficiente querer, se debe también hacer.

1 comentario:

Inumea dijo...

Hola querido Antonio,
Me parece muy interesante este post, espero no te moleste citarlo en mi blog.

Besos, espero que te encuentres muy bien.

Muchas gracias por tus comments.

Saludos con cariño.