Después del comunicado de alto el fuego, ETA esperó dos meses y matizar sus condiciones. En mayo insisten anexionar Navarra y el País Vasco francés, defienden la autodeterminación y que el silencio de las pistolas «no es irreversible».
En junio, levanta la voz otras dos veces para «invitar» al Estado francés a unirse a la resolución del «conflicto» e instar al Gobierno de Zapatero a que cumpla sus «compromisos» previos. En agosto, su predisposición a ejercer «el derecho de respuesta si continúan los ataques contra Euskal Herria».
Y La amenaza más real, en Oyarzun, rubricando con disparos al aire que, para ellos, «la lucha no es el pasado, sino el presente y el futuro».
Zapatero sabe que sí quiere alcanzar su "paz" será pagando el precio que ETA ha fijado: amnistía, Navarra y autodeterminación, para construir el socialismo etarra. Y ese precio no lo puede pagar el Gobierno legítimo y democrático de España.
Ante esta evidencia, una de dos o Zapatero esta ciego, o sencillamente oculta la verdad a los españoles por oscuros intereses, posiblemente electorales.
Pero no solo esta ciego, Zapatero calla y flaquea, frente a ETA, cada día más crecida ante la oportunidad de conseguir en una mesa de negociación infame, lo que jamás pudo obtener por la fuerza contra la democracia. Y mientras tanto el presidente del gobierno se limita a recordar que las reglas del juego exigen el cese de la violencia, que el “camino va a recorrerlo con firmeza, sin precio político” al tiempo que José Blanco habla del "cumplimiento de la legalidad" y la "ausencia de toda violencia" y Rubalcaba, insistía en que "las reglas para convertir esta esperanza de alcanzar la paz están claras": a saber, "ausencia de violencia y cumplimiento de las leyes".
Insensatez, mensajes clonados, dialogo de besugos… ¿cabe mayor torpeza? Ni siquiera en Salamanca encontrarían respuesta.


No hay comentarios:
Publicar un comentario