Cuando se apaga el último rescoldo de un incendio forestal es cuando realmente se inicia la verdadera batalla contra el fuego, se trata de recuperar la tierra abrasada, restañar el animo de la población afectada.A veces se requieren nuevas alternativas para sacar adelante la zona devastada.
En otras ocasiones, la ceniza despierta el apetito de los especuladores El ciclo se inicia con las lamentaciones, la reflexión amarga de lo que pudo o no pudo haberse evitado, pero sobre todo la falta de responsabilidad de quienes ostentan el poder.


1 comentario:
La realidad es que esta situación está siendo gestionada tan mal como lo fué la del incendio de Guadalajara o la del vertido de crudo del petrolero Prestige en noviembre de 2002. Y alguna cabeza política debería caer y si finalmente es así, no será por decencia y coherencia política, sino para acallar las inquietudes que produce en la población ver cómo la clase política gestiona las grandes crísis en este país. El ciudadano asiste impasible ante la incapacidad dimisionaria de algunos gobiernos: el socialista tras el incendio de Guadalajara antes citado, el popular tras la muerte de 42 personas en la estación de Jesús el pasado mes cuando descarriló un convoy que viajaba a gran velocidad en una red de transporte obsoleta en algunas líneas o el catalán tras los acontecimiento en el barrio barcelonés del Carmelo y las acusaciones de corrupción político-inmobiliaria, por poner algunos ejemplos recientes. Pero sea del PSOE o del PP, la clase política está de vuelta al asumir sus responsabilidades de gobierno.
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