02 junio 2006

El sesudo


El sesudo, no pasa sus vacaciones en una playa, las pasa en la montaña. Jamás viene de comprar el pan, viene de la librería, no sale del cine, viene de ver la película de arte y ensayo, y si va algún lugar es una conferencia. Y su rostro es inexpresivo, llamado por los mal intencionados, rostro de cemento.

Su conversación es lenta, sosegada, pausada, plana, le reconoceréis porque cita hasta el Catón, para apoyar su argumentario. Jamás le oiréis contar un chiste, aunque sí narrara con desparpajo la anécdota que le ocurrió a fulanito de tal, celebre en los anales de la historia, pontificando al respecto, y su mayor virtud es la de retomar la conversación en mismo punto que la dejo.

No siente la necesidad de justificarse desde un punto de vista científico o metodológico aunque su opinión y su experiencia, no más allá que la del vecino del quinto, le basta para construir un discurso kilométrico.

Sin embargo, ni la cantidad de conocimientos ni el nivel de su inteligencia son los únicos elementos determinantes de su capacidad intelectual. Hay otro factor imprescindible, mucho más importante que los dos ya citados. No existe intelecto sin carácter. Por eso nuca pone el grito en el cielo. Son como el burro tonto de tío Federico, que cuando se acaba la vereda siguen caminando el burro.

2 comentarios:

Inumea dijo...

Trabajo en una biblioteca,
los mismos rostros todos los dias...
Y quien sos vos?

Inumea dijo...

Abrazo caleño desde Colombia hacia tu alma.